lunes, 28 de enero de 2008

Phinx y Perséfone se tendieron sobre el piso de cubierta, de espaldas mirando el cielo, cerca uno del otro. Era de noche, algo tarde. Hacía algo de frío, pero no había ni una sola nube en el cielo, y las estrellas brillaban como nunca. Las olas estaban tranquilas y mecían el Afer Ventus con un vaivén casi imperceptible. Había una atmósfera agradable, sobre todo para Pers y Phinx.
- Lo recuerdas, ¿verdad?- preguntó este último a su compañera, con las manos detrás de la nuca y los ojos cerrados.
- Como olvidar- respondió ella-; 3º día de otoño...
- Feliz aniversario -dijo él, sonriendo-; increíble que hayan pasado ya 4 años desde aquéllo.
Se quedaron un rato en silencio, escuchando sus respiraciones, con los ojos cerrados y la brisa acariciando sus rostros. Legaba hasta ellos el leve murmullo del mar y el crujir del barco. El resto de la tripulación dormía, excepto ..., que timoneaba tranquilo, también en medio de aquella agradable noche.
- ¿Te imaginas cómo estaremos en 4 años más? -preguntó de pronto Pers a Phinx.
Phinx lo pensó un momento, y contestó:
- A bordo de un barco, comerciando. Tú estarás con el cabello largo, con vestidos de colores traídos de muy lejos, y con collares de perlas de los mares de Kenjuí. Yo comeré raíces de Fagfah, usaré sandalias de cuero de bestia marina como Arcturus, y todos bailaremos y haremos grandes fiestas a bordo y seremos reconocidos en todos los mares.
Pers rió espontáneamente.
- ¿No es algo apresurado? Todos unos héroes...
Phinx se sonrojó, y defendió su idea.
- Yo sólo sé que seguiremos todos juntos -dijo Perséfone.
Phinx meditó esto. Quizo decirle algo, pero algo lo detuvo, muy dentro de él, y calló.

No hay comentarios: