Los niños eran parte de aquéllo. Iban reuniéndose más y más, hasta que ya no podían contarse con los dedos de las manos y de los pies. Se dirigían todos hacia aquélla luz cálida, y cuando estuvieron todos muy cerca, se tomaron de las manos. La llama comenzó a bailar y las sombras ondulantes se poryectaban en los rostros de los pequeñoz. quienes también empezaron a mecerse rítmicamente. De a poco, entonaron una canción, del fondo de sus corazones. Era dulce, alegre, y más tardea todos les provocó ganas de saltar y bailar, primero en sus puestos, y luego mezclándose, de aquí para allá, riendo y jugando. La llama crecía y crecía y soltaba chispas de alegría, y su luz aumentó tanto que todos los niños se veían perfectamente la caras, y descubrieron que aunque eran todos distintos, su espíritu y energía eran los mismos.
martes, 29 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario